Fundamentos

Soñar es jugar

el sueño es juego de la imaginación

Soñar es jugar

La última teoría sólida publicada sobre la función de los sueños tiene que ver con el juego. El soñar, dice esta teoría, es juego imaginativo mientras dormimos. Soñar es un tipo de juego, el juego de nuestra imaginación.

Las funciones que tiene el jugar para la infancia son infinitas. Y a medida que crecemos está bien darnos el tiempo y el espacio para seguir

jugando.


  • Jugamos desde el útero. El cordón umbilical es nuestro primer juguete. Nuestras manos lo más asombroso.
  • El mundo es puramente sensorial y corporal en los primeros años. Nuestros sentidos son las antenas para nuestro juego de exploración.
  • El juego simbólico va apareciendo a medida que se va ampliando el lenguaje. Es pura gestión emocional y relacional.
  • El juego con otros niños y niñas es espontaneidad e imaginación cooperativa. También son juego la competición y el deporte. El juego es individual y social. El juego es relación.
  • A través del juego, ordenamos pensamientos y resolvemos enigmas. Fomenta la capacidad de elección.
  • El juego genera conexión. Ayuda a desarrollar autoestima y confianza.
  • Jugar es presencia. Al jugar, el pasado y el futuro son accesibles en el siempre presente.
  • El juego puede poner en movimiento la energía del cuerpo y expresar la propia singularidad.
  • El juego es contenedor para generar protección y apoyo.
  • El juego crea mundos internos donde refugiarnos cuando lo necesitamos. Estos mundos internos son el sostén del respeto de quienes somos.
  • A través del juego es como mejor aprendemos e integramos las experiencias. Inventamos, probamos, ensayamos, erramos, volvemos a probar, resonamos.
  • Jugar regula nuestro sistema nervioso.
  • En el juego, toda transformación mágica es posible. Cualquier elemento puede representar cualquier otra cosa. Todo tiene entidad propia y puede comunicar.
  • El poder de la palabra y la caricia son sanación en el juego. El sentido del humor está presente en el juego.
  • El juego es arte, expresividad y creatividad.
  • El juego es construcción de realidad.
  • La alquimia del juego nos adentra en el misterio de la vida

La lista podría seguir. Sólo es un pequeño ejemplo de que esto mismo que define al juego también define al sueño. Para la mayoría de frases de la lista, juega a leerlas sustituyendo las palabras juego y jugar por las palabras sueño y soñar. Y sí, hay correspondencia.

Me encanta esta manera de aproximarme al sueño. Además, tanto el juego como el sueño nunca podrán acabar de definirse, van más allá de categorías. Y eso hace que la relación de curiosidad y asombro con nuestros sueños pueda seguir la senda vibrante del corazón.


Jugar con nuestros sueños

Si los sueños son juego, podemos relacionarnos con ellos desde el sentir a qué juegos nos invitan a jugar y qué juegos es hora de reinventar.

Nuestros sueños hablan de nuestros recuerdos y a la vez se convierten en recuerdos. Un sueño y un recuerdo están almacenado en el mismo lugar de la memoria. Es una de las maravillas del cerebro humano: su plasticidad para evocar las historias de nuestra vida desde posibilidades diferentes.

Cada sueño puede explorarse desde diferentes miradas. Cada sueño nos da la oportunidad de aceptar que hay mucho que no sabemos y nos abre la puerta a experimentar algo nuevo que está listo para ser aprendido e integrado, cuerpo adentro.

Con la curiosidad de nuestra niña interna, con su mirada de asombro hacia la vida, con sus ganas de jugar, abre la puerta a tus experiencias oníricas para darles la bienvenida y conocerte mejor.


Descansar para jugar en sueños

Todas mis propuestas tienen base en el tiempo orgánico de la Tierra.

¿A qué me refiero?

La relación con los sueños, como toda buena relación, se cultiva con el tiempo. A medida que vas caminando con tus sueños y jugando con ellos, se va destilando su sabiduría. Y por muchos años que una lleve recordando y jugando con sus sueños, siempre se presentan para asombrarnos con alguna nueva mirada, con alguna nueva amplitud, con nuevos juegos. Es un camino de conciencia.

Los sueños, como los juegos, son un regalo del permiso para el descanso, del permiso para recibir. Cuando me tumbo a dormir y estoy «sin hacer», resulta que mi creatividad me regala experiencias. Cultivemos pues el arte del descanso y el permiso para recibir sueños.


¿Te apetece jugar con tus sueños? Puedes ver las propuestas que voy creando aquí

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